La historia de Manthoc Lima Nicolle de la Cruz (18 años)

“Yo no quiero vivir en una sociedad de mujeres sumisas, maltratadas, asesinadas.  No entiendo por qué hay gente que no quiere que vivamos en una sociedad de respeto, dignidad y solidaridad. Quiero que desde pequeños nos enseñen a respetar a todas las personas, que se implemente la educación sexual integral y no se vulneren nuestros derechos”.

El día 12 de junio es el día contra el trabajo infantil, no se puede estar en contra del trabajo infantil, se tiene que estar en contra de la explotación laboral infantil. Les digo que tienen voz, que tienen derecho a participar, a estudiar, y si trabajan, a estar protegidos”.

Nicolle De la Cruz.

La historia de Nicolle de la Cruz (18 años), y su lucha por la importancia de que se implemente la educación sexual integral en las escuelas, es prueba de empoderamiento juvenil y valentía, en un escenario cargado de discursos y grupos que se oponen al derecho de niños, niñas y adolescentes de ser informados sobre este tema.

Nicolle de la Cruz Ñañez es una lideresa natural. Ha vivido en Villa El Salvador casi toda su vida y ha ayudado a sus padres desde que era niña, primero, reciclando productos, y luego en la bodega familiar. “Trabajar dignifica y es mi aporte a la economía familiar. Nunca he sentido que eso me haya quitado parte de mi infancia”, cuenta.

Conversamos con ella en el local del Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos (Manthoc) de su distrito, un espacio que es como su segunda casa. Desde que tenía 9 años, su madre la llevaba al servicio de biblioteca que ofrecían. La pequeña Nicolle hacía sus tareas, pero miraba con curiosidad los talleres que se realizaban para niños, niñas y adolescentes. “Mientras estaba en la biblioteca podía ver cómo ellos se expresaban, cómo hablaban de sus sentimientos, de sus derechos, de la importancia de respetarse. Quise formar parte de ese movimiento social, aprender, y así empecé”, recuerda la joven que fue coordinadora nacional del Manthoc de 2014 a 2016.

La última de cinco hermanos, es hoy la primera de su familia en culminar estudios secundarios e iniciar una carrera universitaria. Nicolle estudia leyes, y cuando termine esa carrera quiere estudiar Trabajo Social para aportar a las políticas del país, pero también al movimiento del cual forma parte. De hecho, actualmente es colaboradora acompañante del Manthoc. En sus propias palabras, eso significa cambiar el “chip” que la sociedad impone a muchos chicos y chicas.

Pero ese chip, explica Nicolle, no es fácil de cambiar. “Les hablo de que tienen que respetarse unos a otros, respetar las diferencias. Les digo que tienen voz, que tienen derecho a participar, a estudiar, y si trabajan, a estar protegidos. Desarrollamos diferentes dinámicas y hay cambios importantes”, señala. 

La joven les enseña cosas que pueden parecer simples, pero suelen ser muy complejas en una sociedad conservadora, que hace del estereotipo y de la violencia hacia las mujeres el pan de cada día.

Cuando Nicolle estaba en el colegio, presenció situaciones de bullying contra compañeras, motivadas por la intolerancia a diferentes maneras de ser, de vestirse, o por romper con el esquema que impone la sociedad de cómo debe ser una mujer y un hombre. “He peleado muchas veces por esas injusticias. No podía con esos abusos. Uno puede vestirse como quiere, ser como quiere, y eso hay que respetarlo mientras no le faltes el respeto al otro. Ese es un principio fundamental en el movimiento y en mi vida”, afirma.

Uno de los problemas que más le preocupa a Nicolle es la alta tasa de embarazo adolescente en el país, y en especial en su distrito, Villa El Salvador. “Varias amigas del colegio terminaron la secundaria embarazada y hoy tienen a sus hijos. Otras abandonaban el colegio por vergüenza y prejuicios”, recuerda.  Por ello, Nicolle tiene claro que la educación sexual integral en las escuelas es fundamental, para eliminar el machismo y la violencia sexual, y para informar a las niñas, niños y adolescentes sobre sus derechos reproductivos.  “Es muy importante informar en las escuelas sobre estos temas. No les decimos a los chicos que tengan una familia ahora. Les enseñamos a cuidarse. A cuidar sus cuerpos”, explica.

Nicolle tiene claro que se enfrenta a una sociedad muy conservadora, que considera la educación sexual como un tema tabú. También es consciente que se enfrenta a una sociedad que desinforma con fines particulares. Y sabe que aunque el reto es muy grande, está dispuesta a enfrentarlo. “Yo no quiero vivir en una sociedad de mujeres sumisas, maltratadas, asesinadas.  No entiendo por qué hay gente que no quiere que vivamos en una sociedad de respeto, dignidad y solidaridad. Quiero que desde pequeños nos enseñen a respetar a todas las personas, que se implemente la educación sexual integral y no se vulneren nuestros derechos”.  

En ese camino, Nicolle sigue trabajando, visitando colegios públicos para dictar talleres, enfrentando con valentía a grupos y discursos que se oponen a sus luchas, con la certeza de que muchos chicos y chicas escuchan con interés y quieren ser informados.

Fuente:  Asociación Gsia, Infancia y Adolescencia

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