El precario trabajo infantil en Perú

La última Encuesta Nacional de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INEI) señala que más de 760 mil niños y adolescentes trabajan en condiciones precarias.
Los menores se desempeñan en sectores como la agricultura, la minería y el comercio informal urbano, muchas veces invisibilizados por el Estado y por la sociedad.
En barrios como Elpino, en Lima, historias como la de Brigitte una niña de 9 años que ayuda en un puesto de ceviche refleja cómo el trabajo infantil forma parte del día a día de familias que dependen de esta fuerza laboral para sobrevivir.
Sin embargo, iniciativas como la de Casa Manthoc brindan un espacio de alimentación, reforzamiento y cuidado para los niños y niñas para cuidar su salud y tomar conciencia de sus derechos.
Según el INEI, el 25,8% de los menores en el país trabaja. Muchos de ellos abandonan la escuela o no logran completar sus estudios por falta de tiempo, recursos o apoyo emocional.
La Casa Manthoc apuesta por revertir esta situación con programas integrales que fortalecen la educación, la autoestima y la organización comunitaria de los propios niños.
En un país donde el 55% de los empleos son informales, el trabajo infantil sigue siendo parte de la economía familiar.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el 9% de los niños en el mundo trabaja, y aunque las autoridades peruanas aseguran estar enfrentar esta práctica, muchas familias aún dependen de sus hijos para generar ingresos.
Iniciativas como la de Casa Manthoc son ejemplos valiosos, pero insuficientes si no van acompañadas de políticas públicas sostenidas que garanticen educación, salud y protección social para todas las niñas y niños del país.
Fuente Servindi

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